‘Trastero’, de Cuadri, pone broche triunfal a la feria de Valencia

El diestro murciano Rafaelillo, que salió a hombros, y el encastado toro “Trastero”, de la ganadería de Celestino Cuadri, que fue premiado con la vuelta al ruedo, se conjuntaron para poner un triunfal e intenso broche a la feria de Julio, que finalizó hoy en Valencia

2014_7_27_vgGoEG8MG0WVcoyOliCdM

Rafaelillo sale a hombros tras la lidia del toro de Cuadri.

El diestro murciano Rafaelillo, que salió a hombros, y el encastado toro ‘Trastero’, de la ganadería de Celestino Cuadri, que fue premiado con la vuelta al ruedo, se conjuntaron para poner un triunfal e intenso broche a la feria de Julio, que finalizó hoy en Valencia.

FICHA DEL FESTEJO:

Seis toros de celestino Cuadri, sin gran aparato en las cabezas, con volumen y muy largos de viga. Salvo el segundo, fueron manejables y nobles pero de poco fondo y duración. El mejor fue el cuarto, “Trastero” de nombre, y con encastadas embestidas, que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.

Rafaelillo: dos pinchazos, estocada contraria enhebrada, estocada y descabello (ovación tras dos avisos); estocada (dos orejas tras aviso). Salió a hombros.

Luis Bolívar: estocada baja (silencio); pinchazo y media estocada desprendida (silencio tras aviso).

Jesús Duque: estocada (ovación tras petición de oreja y aviso); estocada trasera (silencio).

Entre las cuadrillas destacó especialmente la de Rafaelillo, tanto picador como banderilleros, en la lidia del cuarto toro, al que Joselito Rus clavó dos soberbios pares de banderillas.

Séptimo y último festejo de la feria de Julio, con un cuarto de entrada en los tendidos, en tarde de viento racheado.

EL TRIUNFO DE LA INTENSIDAD

Un toro encastado, que embistió con emoción y entrega a la muleta, y un torero honesto como Rafaelillo, que le plantó cara para someterlo, se unieron para crear los momentos de mayor intensidad de una feria de Julio con pocas emociones.

Tuvo ese “Trastero” mucho mayor fondo de bravura y casta que sus hermanos, y lo mostró arrancándose al caballo de picar con alegría, por mucho que luego su pelea bajo el peto no pasara de discreta.

Pero el astado volvió a emocionar al tendido al arrancarse al galope a los banderilleros, lo que aprovechó Joselito Rus para clavarle dos pares de sobria, limpia y soberbia ejecución, por lo que fue obligado a saludar junto a sus compañero Pascual Mellinas.

Ya con el público metido en ambiente en esos dos vibrantes primeros tercios, Rafaelillo citó con la muleta al bravo ejemplar directamente desde los medios, con la voluntad tanto de lucirlo como de fajarse con él en un trasteo que centró todas las miradas.

Embistió siempre el toro con la cara abajo, aunque pedía sometimiento a cada arrancada: que los vuelos de la muleta fueran siempre a ras de arena, como acertó siempre a responderle Rafaelillo.

No fueron series largas en cantidad de muletazos, por las pausas a que obligó el viento o porque a veces el toro se quedaba en la suerte si no era conducido hasta el final, pero si que tuvieron una gran intensidad.

En concreto, la intensidad generada por una embestida entregada y muy seria y un toreo de mano baja, acompañados por los acordes de un pasodoble que la banda tocó con mucho pellizco.

Así fueron los momentos de más altura de la feria, que se remataron con una gran estocada de Rafaelillo y una larga agonía del toro, que se resistió a doblar obedeciendo a su fondo de casta.

Finalmente, a manos del torero murciano fueron a parar las dos orejas de “Trastero”, arrastrado por las mulillas en vuelta al ruedo antes de que el ganadero Fernando Cuadri se viera obligado a saludar desde el tendido.

Antes, los repetidos fallos con la espada habían privado a Rafaelillo de cortarle la oreja al primero, que se movió con nobleza, aunque sin demasiado celo, en una faena en la que primó la habilidad del torero.

A Luis Bolívar le correspondió el peor lote. El segundo se quedó siempre corto, bien ciñéndose o bien defendiéndose a cabezazos, y el colombiano no perdió el tiempo con él. El quinto tardeó y se aplomó pronto, y Bolivar tiró con pulso de las embestidas en un manojo de muletazos que exprimieron al animal.

La actuación del valenciano Jesús Duque, que tomó la alternativa en esta misma plaza hace apenas cuatro meses, fue más que digna. A pesar de su inexperiencia, el joven espada le puso determinación y buen gusto a un tercero noble, pero sin clase y aplomado, y a un sexto manejable y de poca transmisión.

EFE

Ir a portada

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s