David de Miranda, entre los grandes

Cayetano Rivera y el torero triguereño, David de Miranda, salen a hombros en Palos.

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La tradicional corrida de toros de San Jorge acogía esta tarde abrileña la localidad onubense de Palos de la Frontera. Tres toreros con mucho cartel en Huelva hacían el paseíllo en el Coso de los Descubrimientos: Miguel Ángel Perera, Cayetano Rivera Ordoñez y el triguereño David de Miranda frente a un encierro de Hnos. Domínguez Camacho.

La tarde estuvo marcada por el impacto llamado David de Miranda. Un joven torero que con su acusada personalidad puso a todos a cavilar. Miranda, con su estoicismo dejó claro que puede subirse a las barbas de las figuras y que debe estar ya en otro espectro del escalafón. Su tarde fue realmente profesional y maciza, sin concesiones a nadie y menos al toro. David que caracteriza humildad, también desprende en el ruedo esos reaños que tienen los escogidos para alcanzar el estatus de figura. Lo de Miranda es cuestión de tiempo, más bien de poco tiempo. Lo realizado hoy, llega a tener otro escenario de relumbrón y Miranda a estas horas, sería el nuevo republicano del toreo.

David de Miranda mostró un personal concepto con el capote al interpretar con prestancia la verónica. Recordó a su maestro en cada lance, el saludo fue un homenaje al malogrado Manolo Cortés. Miranda revistió a todos los presentes en un inmóvil quite con el percal a la espada. Fue un pasaje de extraordinaria capacidad y firmeza que levantó al público de los asientos. El joven de Trigueros brindó a sus paisanos una faena fiel a su concepto vertical y entre pitones. David impuso su ley conocedor de los terrenos que pisaba y de la obra que estaba fraguando. A Miranda se le vio “cómodo” con los pitones en la barriga y en las piernas, donde las puntas le rozaban constantemente. Torero de valor seco, impávido, sin vender nada, que terminó desbravando a su colaborar astado. Un toro que él hizo a base de consentir y tragar para después apretarle e imponerse con absoluta autoridad. Además de su impresionante quietud, David de Miranda demostró que tiene gusto toreando y que también los acompaña con la cintura. Faena de rabo en cualquier plaza pero la espada no quiso entrar a la primera y a sus manos fueron dos rotundas pelúas.

El sexto salió con mucho ímpetus hasta tal punto de perder las manos por tanta fogosidad. Otro que se movía con prontitud pero con poco fondo transmisor. Miranda nuevamente cuaja un importante quite por donde ahormó tafalleras, afarolado y revolera. Gustó mucho ese quehacer de David. El triguereño volvió a ofrecer el toreo que lleva dentro pero imprimió un nuevo registro al ofrecer el pecho en cada embroque. Miranda demostró que no sólo tiene coraje sino que además luce muñecas y piensa delante de sus oponentes. El cierraplaza, un desigual con poca raza, terminó pareciendo mejor de lo que era por las virtudes de su matador. Por convencimiento y toreo, David está llamado a encabezar una revolución en el escalafón, así lo firmó ante el último y corroboró toda la tarde. Pinchazo estocada y dos descabellos. Oreja.

Junto a Miranda, Cayetano también hizo una importante tarde. Rivera cortó tres apéndices y cuajó dos faenas de distinta consideración. La primera, al segundo de la tarde, con el empaque y estética que posee el menor de los Ordoñez y la otra, al quinto, con la raza que desprende su dinastía Rivera.

Bonito el segundo astado de la jornada pero a la postre con escaso contenido en su interior. Un toro humillador, aplomado, que dejó estar a un dispuesto Cayetano que subió de enteros su labor a base de buen gusto y no aburrirse. Un antagonista de embestida irregular y desclasada al que Rivera ofreció una muleta elegante y templada. Se tiró Cayetano muy recto y cobró una buena estocada, antes pichó arriba. En los primeros tercios el astado mostró sosería y falta de fuerzas, lo que propinó una lidia de escaso contenido. Meritorio el quite de Cayetano y la oreja que arranca a base de raza.

El quinto tuvo plaza. Astado con cuajo y volumen que también se movió pero sin clase alguna. Un constante ir y venir pero sin terminar, de romper para adelante. El que cerraba el lote de Cayetano era de pelearse con él, de no dudar y de sacar la raza de los Rivera. Cayetano, sin fisuras y sin contemplaciones, toreó con mando, montándose encima de su antagonista en una labor de menos estética pero de mayor técnica y arrojo. Otra vez se fue detrás de la tizona y la metió hasta la cruceta. Dos orejas a la gallardía de Cayetano.

Abría cartel Miguel Ángel Perera, que tiró de oficio. Anduvo fácil ante tan deslucido material. El extremeño soltó en algunas fases de su particular tarde la clase y la capacidad que atesora, pero es cierto que su lote no fue el más propicio para lucir su toreo de cercanías. Perera pudo tocar pelo en el cuarto de no pinchar.

Variado estuvo Miguel Ángel Perera en el saludo. El extremeño muy suave se expresó a la verónica y por chicuelinas ceñidas. Miguel Ángel se topó con un toro de embestida noblona pero de condición rajado. Perera lo mimó en el peto, a pesar de derribar el Domínguez Camacho al piquero. La faena de Miguel Ángel Perera fue trazada por ambos pitones con aparente facilidad y ligazón. No pudo apretar a su oponente por abajo puesto que protestaba y avisaba con ‘najarse’ a tablas, algo que hizo al imponer su ley el diestro. Oreja al buen hacer de Miguel Ángel ante un manejable mansito.

El cuarto lo dejó crudito Perera en el caballo. Un astado pegajoso de embestida descompuesta. Miguel Ángel no se pudo lucir de primeras con el capote, sin embargo, en el quite mostró su capacidad por tafalleras. Brindó en los medios a su segundo oponente y, tras las probatorias iniciales, le rebajó los humos al temperamental que tenía en suerte. Transmitió moviéndose sin clase en la muleta del extremeño, que lo toreó por ambos pitones con firmeza y ligazón. Perera acortó las distancias y los cites en las postrimerías de una notable obra. La espada le privó de tocar pelo. Ovación con saludos.

FICHA DEL FESTEJO

Coso de los Descubrimientos. Palos de la Frontera (Huelva).

Corrida de toros. “No Hay Billetes”.

Seis toros de Hnos. Domínguez Camacho. Correcta de presentación se movió sin entrega y estuvo baja de raza y casta.

Miguel Ángel Perera, oreja y ovación.

Cayetano, oreja y dos orejas.

David de Miranda, dos orejas y oreja.

EFEABCCultoroLas Cosas del ToroAplausos

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