Cuadri no falla

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Tercera de la Feria de San Ignacio I MUNDOTORO

Cuadri fue fiel a su cita con Azpeitia, una plaza a la que tiene cogida la medida la vacada onubense. Este año, volvió a echar otra corrida importante, noble en muchos de los casos, exigente en otros, pero siempre manteniendo el interés del aficionado. Sólo Paulita, a quien correspondió el lote más toreable, cortó una oreja, pero si las espadas viajan más certeras los premios se hubiesen multiplicado, porque además del buen trazo del torero aragonés, Lamelas dio la cara y Ritter dejó su impronta en su debut en La Bombonera.

Buen toro el primero de Cuadri pese a que no terminó de humillar. Nobleza y fijeza fueron sus mayores virtudes. Por el pitón izquierdo se desplazó con claridad y Paulita, que lo toreó bien con el capote, dispuso una faena in crescendo, que terminó de romper en las dos últimas tandas, con el torero plenamente confiado y acoplado a la embestida del toro de Trigueros, al que mató de un certero espadazo en el centro del ruedo. Merecida oreja. Dócil, con fijeza y duración, de buena condición el cuarto. Faena de fibra, temple y suavidad de Paulita, que toreó con sutileza y buena expresión. Olía a premio pero los aceros se lo llevaron.

El segundo tuvo más temperamento pero fue codicioso y descolgó en las telas, exigiendo pero con transmisión. Faena de máxima entrega de Alberto Lamelas, que lo saludó con largas cambiadas. Labor intensa y ligada, poniendo mucho de su parte el torero, basada en el pitón derecho. El descabello le privó de obtener trofeo.

El quinto regresó a los corrales por su descoordinación, y el sobrero del mismo hierro fue un animal complicado y exigente. Hizo un esfuerzo loable Lamelas. Importante, sin renuncias. Una faena de mucha tensión que mantuvo en vilo al cónclave. Una estocada contraria que requirió el uso del verduguillo dejó todo en una ovación que no refleja la importancia de lo que realizó el jiennense sobre el palenque azpeitiarra.

Exigente el tercero. Deslucido y sin terminar de romper para delante. Sebastián Ritter, que estuvo acompañado entrebarreras por Julián Guerra, sorprendió a la gente por su aplomo. Sin renuncias, con serenidad, se metió en el terreno del animal en el último tramo de la faena, y en la corta distancia exprimió al animal. Actitud y Valor. La espada, que cayó baja, le dejó sin premio. El sexto se paró. Ritter, valiente y firme, buscó que toro empujara los engaños pero el de Cuadri, muy aplomado, no respondió.

Mundo Toro

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